P. Natalio Gómez, misionero

Conocí al Padre Molina en el año 1978. Dios se sirvió de una desgracia familiar para atraerme y vi cómo el Señor ya me rondaba. También había muerto hace poco Santa Maravillas de Jesús y leí una reseña biográfica en el periódico. Como me impactó mucho, compré el libro.

También leí en el mismo periódico el rótulo clásico de los Ejercicios Espirituales y fui a hacerlos en Pozuelo de Alarcón. Había bastante gente, muchos de ellos hoy son miembros. El Padre Molina me cautivó con su ejemplo, con su palabra. Salí muy contento, porque había conocido un mundo completamente distinto. Pero yo en un principio no tenía vocación sacerdotal, era mucho para mí. El Padre me invitó a ir a Cuzco.

Para ello hice un curso de cuidar vacas. Pero una vez allí hacía de todo: enterrar muertos, hacer viajes con los enfermos…. Estas experiencias me sirvieron mucho para madurar humana y espiritualmente. A los cuatro años y medio sentí la llamada del Señor al sacerdocio y fui al Seminario. Pasado el tiempo de formación me ordenaron diácono en Logroño y luego fui ordenado sacerdote en Madrid por Mons. Fernández Golfín. Estuve once años misionando en Argentina y después volví a Cuzco y últimamente estoy en Lima.

Information icon

Necesitamos su consentimiento para cargar las traducciones

Utilizamos un servicio de terceros para traducir el contenido del sitio web que puede recopilar datos sobre su actividad. Por favor revise los detalles en la política de privacidad y acepte el servicio para ver las traducciones.